Ciro Granados, Periodista

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El Salvador

lunes, 28 de septiembre de 2009

El pleito de los anzuelos



Nota publicada en El Diario de Hoy del 28/9/09

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Más allá de los buques en alta mar y lejos de los estantes donde los clientes le dan la victoria a uno o al otro, dos gigantes atuneros libran una batalla que ha llegado hasta los gobiernos de El Salvador y Costa Rica. Sardimar acusa a Grupo Calvo de usar la estrategia del dumping para quitarle mercado. Calvo se defiende, pero teme que Costa Rica le imponga aranceles que podrían andar cerca del 50% del costo del producto, una medida que lesionaría de gravedad sus actividades comerciales en ese país



En una pequeña sala de reuniones en la Zona Rosa de San Salvador, un hombre con camisa a rayas y corbata tejida pide libertad. Libertad para competir en paz. Libertad para que lo dejen quitarle un trozo del mercado del atún a su archirrival en Costa Rica, Sardimar, el gigante que --precisamente-- quiere sacarlo del jugoso mercado.
El hombre se llama Miguel Ángel Peñalva, español, director de Operaciones de Grupo Calvo en El Salvador . "Pues mira, que de Sardimar no espero nada, salvo que se den cuenta de que hay que buscar a los clientes con calidad y con buenos precios".

Días más tarde, del otro lado de la línea telefónica y con un cordial acento de tico, otro hombre también pide libertad. Libertad para sacar del mercado, por desleales, a sus competidores salvadoreños, mejor dicho a una empresa española "que no sólo tiene los beneficios del subsidio de El Salvador, sino que además tiene los beneficios del Tratado de Libre Comercio". Este hombre se llama Federico Alvarado y es el Gerente General de Sardimar.

Ambos acorazados están envueltos en un pleito legal que comenzó varios meses atrás y que se atizó desde julio pasado, porque la empresa costarricense acusa a Grupo Calvo de no competir limpio. Y por eso le metió una demanda por "dumping", palabrita que implica serios problemas porque significa vender un producto más barato de lo que cuesta producirlo. Es decir, que Calvo vende demasiado barato en Costa Rica con tal de robarle mercado a Sardimar.

Esto está prohibido por la Organización Mundial del Comercio. Las prácticas de "dumping" se consideran anticompetitivas porque se vende más caro en el mercado internacional que en el propio.

La solicitud de investigar a Calvo con el ferviente deseo de que le impongan aranceles para volverle más ardua la competición en el mercado costarricense fue interpuesta ante el Ministerio de Economía de ese país.

Pero Calvo no está solo. El gobierno salvadoreño se metió al ruedo para interceder por la empresa afincada en La Unión y pidió un caso de solución de controversias, el diplomático nombre para una especie de hablemos-ahora-y-tratemos-de-arreglar-las-cosas-antes-de-la-guerra-legal.

Así están las cosas. El momento actual es una situación parecida a esos espacios de tiempo en los que se huele a batalla, en los que se tiene la certeza de que la tranquilidad es sólo la antesala del bombardeo.

DARDOS VAN Y VIENEN

Lo del "dumping" es nuevo en esta contienda entre ambas atuneras. La figura de sospecha llegó después de que Sardimar le pidiera a su gobierno que investigara a los españoles por usar subsidios salvadoreños. Esa fue la primera pelea.

"Es que, mire, evaluamos la situación de los precios en el mercado costarricense y notamos un comportamiento atípico. Cuando ahondamos un poco para ver por qué Calvo podía dar esos precios nos dimos cuenta de que En El Salvador tienen una serie de beneficios que los coloca en una posición ventajosa", dice Alvarado. Se refiere a "que Calvo no paga impuesto de renta, que la planta donde operan se las entregó el Gobierno de El Salvador, no pagan impuestos municipales y cuando entra el TLC no sólo mantienen esos subsidios, sino que quieren acogerse al Tratado como si fuera una empresa salvadoreña cuando operan dentro de una zona franca".

"Mira –responde por su parte Peñalva-- a Sardimar no le interesa que haya competencia ni precios justos. No están acostumbrados a la competencia, nos quieren sacar del mercado y entonces ellos van a poner los precios... tienen miedo de que otro juegue en el partido". Peñalva dice que incluso la "demanda" por subsidio era tan débil que su rival tuvo que retirarla.

"Lo que pasa es que en Costa Rica el tema de investigar por los subsidios era algo nuevo y no hay legislación específica para evaluar eso --arremete Alvarado-- y por eso optamos por pedir que investiguen a Calvo por 'dumping'... pero una vez se aclare eso vamos a retomar el tema de los subsidios... no es que lo vamos a descartar". "Nosotros estamos acostumbrados a competir, pero con las reglas claras... que la cancha esté pareja para todo el mundo", estoca Alvarado.

Y en medio de estas catapultas legales, donde por un lado Calvo aprieta los dientes para que no le apliquen las temidas medidas cautelares y le impongan aranceles que le frenen la exportación de más de 10 millones de latas, y por el otro lado Sardimar también aprieta los puños para que los españoles "no la tengan tan fácil" y sus ventas dejen de caer, las cosas se dirimen en otras instancias que no son las oficinas ni de Peñalva ni de Alvarado.

El asunto ya está entre gobiernos. Y ahí se va a solucionar salvo que los tambores de la guerra hablen demasiado fuerte.

A PELEAR SE HA DICHO

René Salazar es de la idea de que Costa Rica nunca debió haber admitido la demanda por "dumping" contra el Grupo Calvo. Y no sólo eso. Sostiene que contra la atunera española se han cometido tantas arbitrariedades que espera que desistan y todo regrese a la normalidad porque después el asunto podría pasar al tema político.

Y mientras intenta convencer al periodista de que el gobierno salvadoreño pelea esta batalla no porque se trate de Calvo, sino porque es su obligación no permitir que se lleve adelante una investigación que viola los instrumentos legales de la integración centroamericana, explica varios puntos que podrían oler a victoria nacional.

"La autoridad de Costa Rica nunca debió admitir esa solicitud porque para eso se debe requerir información sobre el daño o el impacto que las importaciones (en este caso de Calvo) están generando a la industria (tica); debe demostrarle (Sardimar) que hay daño a la producción nacional por motivo de esas importaciones, que hay impacto en los precios y reducción del mercado", indica Salazar, director de Tratados Comerciales del Ministerio de Economía de El Salvador.

El funcionario salvadoreño advierte que, incluso, hay otros vicios que en el buen derecho desbaratarían cualquier argumento legal. "Hay errores legales graves como que la documentación le fue notificada a Calvo fuera de los plazos estipulados, se violaron los plazos de la ley... y el problema no sólo es ese, sino que con eso le limitaron la oportunidad de defensa a la empresa. Incluso, algunas notificaciones ni siquiera se las hicieron llegar", señala el Director.

Ese contraataque ya lo presentó El Salvador en la mesa, cuando hace pocas semanas se reunió con sus pares costarricenses en la primera cita para intentar arreglar las cosas por las buenas.

"Ahora estamos esperando el siguiente paso que dé Costa Rica... porque hay otras cosas que se pueden hacer", sostiene Salazar.

Con las cartas lanzadas sobre la mesa Sardimar prepara su contragolpe. En las oficinas de la atunera tica ya analizaron la estrategia salvadoreña. Y la analizaron expertos contratados que han estado envueltos en procesos similares en Chile y Argentina.

Tal vez por eso es que Alvarado se siente seguro cuando dice que "estos expertos han estado en casos muy transparentes y en casos que se han complicado por notificaciones o información incompleta (el argumento salvadoreño para pedir que se caiga el caso), y nos han dicho que no hay omisión o acción que implique una posible nulidad del proceso. Estamos convencidos de que todo está a derecho, en orden y vamos hasta el final", estoca el representante de Sardimar.

Eso de ir hasta el final, con las consecuencias que sean no le mueve los cimientos a la parte salvadoreña.

Salazar, el funcionario de El Salvador, está acostumbrado a estos lances. Por ello es que dice que la pelea está pactada a tres asaltos.

El primer round, la cita inicial, ya se terminó. Se espera lo que diga Costa Rica sobre si continúa o detiene la investigación.

Si la detiene, ahí muere todo. Casi todo, porque Sardimar regresaría con el contraataque del tema de los subsidios.

Si Costa Rica decide avanzar en el tema, El Salvador ya tiene preparada la segunda fase: trasladar el pleito a la escala política: el Comieco, grupo que reúne a los ministros de Economía de Centroamérica quienes tendrían que evaluar que el asunto representa riesgos para la integración del Istmo y para las buenas relaciones políticas entre gobiernos.

Y si aún así se sigue con el proceso, queda la última instancia. La de los jueces internacionales. Tres especialistas mundiales que llegarían contratados por ambas partes para dictar su veredicto inapelable.

"Esto puede generar una posible guerra de demandas y contrademandas entre países, lo cual no es saludable para la integración", dice el funcionario del ministerio de Economía de El Salvador. Tambores firmes.

Costa Rica, por lo tanto, tiene una brasa en las manos. Por una parte debe defender a la empresa de su país, y por el otro lado debe portarse adecuadamente con los hermanos centroamericanos.

Los de Sardimar saben esto. Pero se plantan firme y dicen: "Estamos convencidos de que hemos dado toda la evidencia necesaria para que el gobierno de Costa Rica imponga medidas preliminares a las importaciones de Grupo Calvo mientras esta empresa suministra la información adicional y que se tome la decisión definitiva en tres o cuatro meses".

Entre la espada y la pared, la gente de Calvo también aguarda. Pero tiene otro as bajo la manga: España, la Madre Patria que podría meterse de lleno en el asunto y atraer consigo a la poderosísima Comunidad Económica Europea. Y también tiene a Brasil, porque Calvo procesa en el gigante del sur parte del producto que vende en Costa Rica. Varios flancos que los ticos deberán enfrentar. Flancos que defenderán a la empresa Calvo si consideran que sus derechos están siendo pisoteados con la investigación.

Y mientras la temperatura aumenta, todas las miradas se dirigen a la única voz que puede dar el grito de guerra o extender a sus interlocutores la pipa de la paz.

COSTA RICA, LA VOZ DE MANDO (POR AHORA)

En la oficina de Velia Govaera atiende una chica amable. Se llama Heydi Somoza y es la asistente de la viceministra de Economía, Industria y Comercio de Costa Rica.

Cuando conoce de las intenciones para hablar con su jefa, intenta "sacarla de una reunión" pero regresa con una respuesta: "No puede atenderlo".

Cuando se le comenta que las declaraciones de un funcionario salvadoreño son fuertes en contra de Costa Rica, la joven trata de nuevo con la viceministra. La respuesta es la misma: "No puede atenderlo".

Horas después, una periodista del diario La Nación, de Costa Rica, le dice a quien esto escribe que el pleito entre Sardimar y Calvo ha suscitado grandes controversias en su país.

"Yo hablé con la viceministra, pero me dijo que al ser ella parte involucrada en la investigación no puede adelantar criterio porque eso podría afectar el proceso". Eso podría explicar las respuestas de la funcionaria.

Lo que la viceministra Govaera sí ha dicho es que "el dumping, por sí mismo, no es condenable, a menos que cause daño a una rama de la producción nacional. El Ministerio de Economía está determinando si ese es el caso", remite una nota de la periodista Hassel Fallas en La Nación, publicada el 8 de septiembre pasado.

¿Se daña la producción nacional de atún en Costa Rica con los precios que pone en ese mercado el Grupo Calvo? Eso es lo que va a determinar Costa Rica.

Los de Calvo aseguran que no, que ellos son parte minoritaria (10%) de ese mercado y que Sardimar lo que no entiende o no quiere entender es que hay que competir con igualdad de condiciones.

Sardimar opina lo contrario. Cuando se le dice que los precios de Calvo en El Salvador son menores a los de Costa Rica responden: "Nosotros no vendemos directamente, operamos en red de distribución. Y eso de tener precios más caros en Costa Rica depende de la cantidad de intermediarios que tengan... así es que los márgenes se van distorsionando".

El Gobierno de Costa Rica sigue en el análisis del espinoso tema. De su decisión dependerá en gran parte los derroteros que siga esta batalla legal. Lo que puede olerse en el ambiente es tan fuerte como los aromas que despiden las latas, de uno y de otro, cuando se abren en las cocinas.

jueves, 6 de agosto de 2009

El tiro en la recámara


Rodolfo se murió por accidente. Eso es lo que nos dice el sentido común después de saber un poco más sobre la escondida autopsia, al recordar su torpeza con los dedos y al escuchar sobre las últimas averiguaciones que su tradicional curiosidad le dictó.
En pocas palabras, Rodolfo se murió por curioso y por torpe. No por suicida. No tenía tal vocación y tampoco el valor para destaparse los sesos.
No fue un suicidio. Eso lo intuimos sus más cercanos amigos, quienes sabíamos de su amor por la vida, su vocación de sibarita y --de nuevo-- su torpeza con los dedos.
Ya había tenido varios sustos. Varios tiros al aire, o al suelo, que le sacaban esas carcajadas sonoras y graves cuando el interlocutor estaba en shock por el disparo y con cólera contra Rodolfo porque no tenía cuidado.
—No se preocupe que esta mierda está descargada —me dijo una vez. Para comprobarlo, presionó el gatillo y la Beretta obedeció sin rechistar. El ruido de la detonación saliendo de la cápsula 9mm fue impactante, tanto como el que se lo llevó al otro mundo aquella noche y que, suponemos, no alcanzó a escuchar.
Porque la bala no había entrado en la sien y tampoco había estado apuntando a la garganta. Muy típico. No, el balazo estaba justo debajo de la nariz, ahí donde crecía el horrible bigote que Rodolfo a veces se dejaba crecer. Un bigote entre rojizo y castaño... y negro. El mismo negro del pelo, o de la "peluca de cholera" que sus amigos le habían puesto como sobrenombre y que no lo sobresaltaba. Nada, le encantaban los apodos. Era un genio para ponerlos. Cusuquito fue una de sus mejores creaciones. O Roberto Comunista.
Se había librado de varias. Pero cuando comenzó a indagar eso del tiro en la recámara y lo de cómo funcionaba el maldito seguro de las berettas fue su perdición.
Lo encontraron 12 días después de la noche fatal. Dicen que no se reconocía.
Aquella tarde en que lo hallaron fue de locos. Mientras unos averiguaban si era cierto, otros nos preguntábamos por qué habría cometido el suicidio o si lo habrían asesinado.
Hasta ahora, pocos saben la verdad.
La noche en que lo velamos estaba muy solitario. Pocos amigos. Escasos amigos. El ataúd allá al fondo de la capilla. Me parece que el ataúd estaba solo y que el cuerpo descompuesto habría sido metido en una caja metálica y sellada.
Estuve frente al cajón de madera barnizada. No tenía ganas de llorar. Simplemente no lo creía. Aún me cuesta creerlo que Rodolfo ya no esté con nosotros a pesar de que han transcurrido varios meses.
Sigo pensando que anda por ahí, pidiendo whiskies dobles, dejando buenas propinas, haciéndose amigo de gente de dudosa reputación (no sabés si son ladrones, mareros, culeros o simplemente vaguitos consuetudinarios que se la llevan de bohemios) y cuidando hasta los más ridículos detalles de las cosas más absurdas como dejar siempre cerrada con doble nudo la bolsa de hielo que tenía en el refrigerador, así fuera la decimonovena vez que la abriera.
Porque Rodolfo era un detallista irredento. Lástima que con las armas fuera tan torpe. Lástima que se le metiera entre ceja y ceja conocer la maldita ingeniería italiana que le regala a las berettas ese poderoso seguro pero que también permite abrir el caudal de fuego, boca infernal que escupe muerte y violencia. Lástima que nunca, por más que se le dijera, nunca sacara el regordete dedo del gatillo.
A veces me lo imagino de bar en bar, de libro en libro, deleitando y deleitándose con esa exquisita conversación que iba desde sus odiados Fidel Castro y Hillary Clinton hasta el más entusiasmado relato sobre los viajes a las Canarias y las extensas-mas-nunca-aburridas exposiciones sobre Historia. Esas que nos trasladaban desde la noche de la toma de la Bastilla hasta los ojos agujereados del asesinado señor Poma pasando por su más inclemente crítica a Monseñor Romero,los jesuitas y estos areneros hijos de puta, Cirotito, que van a perder porque los gringos así lo han querido y ya le dijeron a Mauricio Funes que él va a ser presidente. Se acordará de mí, Cirotito.
Lástima Rodolfo, lástima que se ha ido. Claro que los recordamos.

Duerma en paz y que los ángeles vigilen su sueño

Post data: A los amigos, a sus verdaderos amigos: ¿Han ido a visitarlo?

jueves, 5 de febrero de 2009

Historia para adultos de un burrito terco, un inocente caballito güiyo y una casquivana potranquita


Había una vez un burrito coqueto y respondón que siempre había soñado con hacerle competencia a los sementales purasangre del establo.
Este burrito tenía un amigo: tratábase de un caballito güiyo, medio campirano e inocentón que siempre le echaba la segunda.
Cierta vez, un lobo perverso se acercó al burrito y le comentó que las potrancas hablaban bien de las virtudes que como jumento tenía, y que varias yegüitas andaban casi casi por regalarle amores al animal. Y que iban a hacer una fiesta en la que todos estaban invitados, y que ahí le iba a presentar a una animalita coqueta.
El burrito entró en calor, se puso muy alegre y le contó al caballito güiyo que las potrancas deseaban sus atributos.
Se miraba en el espejo, se tronaba los cascos por la emoción y admiraba a cada minuto el poderío de su ser.
Y le dijo al caballito que necesitaba un alero, que se animara, que todo era posible y que las esbeltas yeguas ya estaban cansadas de los sementales porque eran más de lo mismo. Y que deseaban algo nuevo y exótico.
El caballito güiyo al principio no quería hacerle caso al burrito, que tenía de viril lo de tozudo y de chúcaro. Pero el asno rebelde terminó por convencerlo y ambos se prepararon para la gran fiesta.
Se imaginaban los regodeos de las potranquitas; pensaban en los relinchos que les sacarían y que se volverían la envidia de los sementales.
El lobo, que tenía de mañoso lo de viejo, se reunía siempre con una camándula de amigos que incluían al zorro taimado, la iguana jurásica, el conejo mentiroso y las urracas parlanchinas.
Con ellos jugaba cada tarde al póker y al ladrón librado.
Pasaron los días y el burrito y el caballito se preparaban para la gran noche; hicieron viajes a otros potreros para probar mejores pastos y se esmeraban por demostrarle galantería a todas las yeguas que se les atravesaban. Todo con la intención de disfrutar los amores de las vecinas.
Ya se acercaba el gran día en que el lobo le había prometido placeres inenarrables al burrito terco y al caballito güiyo cuando sucedió algo inesperado.
Uno de los sementales comenzó a enamorarse de la yegüita más joven, pero el otro, el caballote bermejo amenazaba con sembrarle la prole a la coqueta en un solo salto; y esa descomunal vergüenza el gran caballo blanco no la iba a permitir.
Entonces decidieron que el burrito no fuera a la fiesta para que no distrajera a las yeguas.
El lobo le mandó a decir al burrito que ya no estaba invitado.
El burrito entró el cólera y le dijo que no, que cómo iba a creer que se quedaría alborotado. El caballito güiyo estaba triste, no sabía qué pasaba. Se le veía cariacontecido.
El burrito comenzó a rebuznar más fuerte hasta que el lobo le enseñó los colmillos y como no se calmaba le dio una dentellada en pleno cuello. No señor, con este lobo feroz no se jugaba. Estaba flaco y viejo pero tenía los colmillos buenos y dispuestos al ataque.
El conejo mentiroso, la iguana jurásica y el zorro taimado trataron de convencer al burrito; las urracas también, pero estaba encabritado.
El caballito dio un par de saltos, unas cuantas patadas pero hasta ahí llegó la cosa. Además, el era un potro manso y campirano.
Como la situación empeoraba, el lobo sacó del potrero al burrito. Le metieron unas buenas mordidas y el jumento tuvo que tragarse la cólera.
La yegüita coqueta se quedó con uno de los sementales. Y en la noche de amores, mientras el purasangre se deleitaba sin escrúpulos y le demostraba una y otra vez a la casquivana los ardores con que se había labrado su estirpe la reputación de emperadores del placer, y esta relinchaba como posesa ante el poderío salvaje que en cada embate le aplicaba el soberbio ejemplar, mientras esto pasaba, allá en una triste quebrada y bajo la luna de marzo el burrito sollozaba, pegaba brinquitos y lanzaba débiles patadas al aire. El burrito lloraba.
El caballito güiyo se marchó a su pueblo. Nunca más volvió a saberse de él.
El lobo tardó en reponerse de la cruel disentería que le sobrevino tras la opípara cena de la fiesta; al conejo mentiroso se le cayeron los dientes; la iguana jurásica siguió en su trono de vigilia y las urracas parlanchinas se marcharon a una nueva aventura.
El caballote bermejo quedó perplejo. El muy Donjuán no soportó el desplante de la yegüita coqueta y se puso a relinchar fuerte hasta que se quedó afónico; poco a poco se fue volviendo más y más esquelético hasta que se convirtió en la triste estampa del perdedor indigno.
Y la ardorosa pareja siguió como tal, sembrando las noches con el grito intenso del amor de faunos.

Lo que nadie esperaba era que en una de esas noches aparecería el Gran Burro, un gigante superdotado que llegaba a impartir justicia. Su colosal cetro no buscaba quién se las debiera, sino quién se las pagara. Entonces comenzó el lloro y el crujir de dientes... (continuará)

martes, 27 de enero de 2009

Norman "La Cenicienta" Quijano


De ser uno de esos amigos a los que se le sigue la corriente aunque causan pena ajena, Norman Quijano se ha convertido para los areneros en el personaje del año.
Nadie le regaló el premio; lo consiguió a puro pulso, personal y por la asesoría de algunos de sus amigos, lo que no habían conseguido las grandes apuestas de los areneros: Luis Cardenal, Evelyn Jacir de Lovo y Rodrigo Samayoa.
Norman, al inicio de la campaña, era como el patito feo de los candidatos; todo el mundo estaba concentrado en los presidenciables y al aspirante a la alcaldía capitalina le hacían menos caso del que le hace una orgullosa jovenzuela a la jauría de adolescentes pobretones de su barrio.
Me lo dijo un amigo: "Fijate que es una lástima, porque Norman es un gran candidato". El tiempo le ha dado la razón a este zorro de la política que siempre ha estado tras bambalinas. Porque nadie en ARENA, excepto el mismo Norman, creía que se iba a recuperar la alcaldía de San Salvador.
Contra propios y extraños, y haciendo caso de las asesorías extracurriculares, Norman Quijano derrotó al FMLN, a la alcaldesa capitalina y al mismo sentimiento derrotista que imperaba en ARENA hasta antes del 18 de enero.
Ahora Norman es otro para los areneros. Hoy es el querido Norman, el hombre, el adalid, el mero mero, el que va a llevar a los areneros a la victoria presidencial. ARENA se está comportando con él como se comportan esos lambiscones con el vituperado vecino cuando este se gana la lotería.
Hoy ya no encuentran dónde poner a Norman. Y está bien, tienen todo el derecho porque como político Norman es lo que es gracias a ARENA, gracias a las oportunidades que el partido y los dirigentes le han dado en todos estos años. Y gracias también a su esfuerzo personal y al sistema democrático. El flamante alcalde electo sería un don nadie si no hubiera tenido la catapulta que implica ARENA.
Pero Norman Quijano no lo es todo para las elecciones presidenciales que se avecinan. No es el amuleto al que asirse para apretar los esfínteres electorales en estas últimas semanas. Si alguien en ARENA o fuera del partido está creyendo que Norman es el redentor de los tricolor, se equivoca.
Norman, eso sí, es el producto de lo que un partido como ARENA puede ofrecer a la sociedad. Es el resultado, además, de lo que un gran tesón puede conseguirse contra viento y marea.
Todos los capitalinos esperan de él muchas cosas.
Pero tampoco va a arreglar la ciudad en estos tres años.
Ni el mago David Copperfield podría desaparecer las ventas en San Salvador, o los buses en desorden, o los lupanares, o todas aquellas malolientes esquinas donde la actual alcaldesa se ganó el nada honroso mote que le imponen sus adversarios.
Lo que sí puede hacer Norman es comenzar a cumplir sus promesas. Si trae un metrobús, aunque no arregle el obsoleto sistema de transporte colectivo que sufre nuestra capital, sí evidenciará que tiene la viabilidad para ejecutar sus propuestas.
Tampoco necesita habilitar todas las zonas abandonadas. Con una zona que mejore cada trimestre dejará en la mente de los habitantes de la gran ciudad que tiene la madera de alcalde.
No va a quitar todos los lupanares. Pero si cierra uno al mes, su obra será evidente.
En fin, Norman, que ahora se ha convertido en la dulce y adorable princesa del cuento infantil "La Cenicienta", está en pleno apogeo de su noche alegre. Hoy todo el mundo lo quiere. Hoy hasta lo ven como el verdadero líder del partido.
Va a perder el zapatito, es algo normal cuando empiece a poner orden en al capital, y vendrán algunos meses de dudas entre quienes votaron por él.
Sin embargo, de sus acciones dependerá que San Salvador lo elija en 2012 para que siga con los proyectos que ya comenzó, o que le restriegue en la cara el rechazo que ahora sufre la defenestrada monarca efemelenista.
Y cuidado, que si Norman hace bien las cosas será el próximo candidato a la presidencia para 2014, que competirá contra Will Salgado y Óscar Orti,z o contra el mismo Mauricio Funes, ya sea porque este último perdió en 2009 y sigue los pasos de Lula, o porque ganó en 2009 y ha conseguido con triquiñuelas una reforma constitucional que permita la reelección.

martes, 20 de enero de 2009

¡Qué malos perdedores!


Los que vieron el discurso con que aceptó la derrota John McCain quedaron impresionados. El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos levantó la frente, saludó y agradeció a sus correligionarios, al pueblo estadounidense y, acto seguido, dijo unas palabras que la historia le seguirá recordando: "Desde hoy, Barack Obama es mi presidente y estoy dispuesto a colaborar...". Palabras más, palabras menos.
¿Qué distinto a los salvadoreños verdad? Años luz. No, siglos luz con el comportamiento de nuestros políticos.
El caso de la alcaldía de San Salvador, ganada recientemente y en buena lid por el candidato de ARENA, Norman Quijano, es un vivo ejemplo del enanismo democrático que tienen algunos.
La alcaldesa saliente y candidata perdedora, Violeta Menjívar, en vez de saludar al ganador, levantar la frente y marcharse con dignidad hizo lo contrario. En una actitud patética, la señora salió a un carnavalito frustrado y se puso a bailar un merengue improvisado que se usó en vez de la cumbia del triunfo que se esperaba.
Después, hasta el día siguiente, leyó un comunicado en el que no se aceptaba la victoria del contrario, sino que nada más se decía que el arenero había obtenido más votos.
Lo normal en estos casos es lamerse las heridas en casa, y mostrar ante el público una cara de dignidad, de consistencia democrática; sobre todo viniendo de un partido que está exigiendo de su rival lo mismo en caso de perder las presidenciales.
Pero no sucedió eso, sino lo contrario. Mauricio Funes, el candidato del FMLN a la presidencia, ha salido desmereciendo el triunfo de ARENA en la capital, minimizando su efecto y demostrando que es un mal perdedor.
La vocación democrática de una persona, y sobre todo de un político, obliga a aceptar las derrotas con deportividad; de otra forma se evidencia el fanatismo, se demuestra la falta de madurez y se subyuga la razón, el intelecto, a la bilis. Y esos podrán ser cualquier otra cosa menos demócratas.
Ahora, es también normal que por razones políticas, Funes aparezca maximizando los triunfos de su partido. Es algo que nadie puede criticar, porque además tiene razón en felicitarse por los resultados en otras alcaldías y en la Asamblea Legislativa.
Ese mismo espíritu debería utilizar en el caso de San Salvador. ¿Por qué? Porque está aspirando a ser presidente, a ser el líder que unifique a esta sociedad polarizada, a tener el poder de conducir los esfuerzos nacionales (de areneros, farabundistas, pecenistas, efederristas y de todos los demás partidos y movimientos) en una sola dirección. Porque está pidiendo que se le dé la confianza para decidir por todo el país en conjunto con los otros poderes del Estado.
Con estas actitudes, Mauricio Funes demuestra que no tiene la apertura mental y conductual necesaria para ser un líder.
Una cosa es enardecer a los convencidos, de levantar hurras en resentidos sociales propios y extraños, y otra cosa es tener el temple, la madera, el liderazgo para conducir a un país sediento de líderes reales, no de lenguaraces de poca monta.
Y con el tema de la alcaldesa saliente... pues nada, su conducta es más que una carta abierta.




* Foto tomada de El Faro.net

domingo, 18 de enero de 2009

Norman, el tractor para marzo


El triunfalismo electoral del FMLN ha sufrido un terrible mazazo en plena columna vertebral. El partido rojo ha perdido el bastión político insignia, la alcaldía de San Salvador en un resultado que, incluso, opaca el aumento de diputados que está logrando para la Asamblea Legislativa y la victoria en otras alcaldías importantes del país.
Norman Quijano, el virtual alcalde capitalino por ARENA se convierte, con los resultados preliminares, en el protagonista de estas elecciones.
El arenero rescata, contra las encuestas, a una alcaldía que su partido había perdido hace 12 años y hace añicos la estrategia del FMLN de usar la capital como el primer paso victorioso de una carrera hacia la presidencia del país.
La derrota efemelenista podría, en cambio, convertirse en un impulso crucial para el candidato de ARENA a la presidencia y, en este sentido, Norman Quijano se vuelve el tractor que podría halar la candidatura de Rodrigo Ávila a un quinto periodo en el Ejecutivo.
Sin embargo, nadie puede cantar victoria ni sentirse derrotado. Esto es apenas el inicio. Lo que sí puede tomarse como una lección es que el corazón electoral de los salvadoreños es rebelde y no atiende necesariamente los dictados lógicos de las aritméticas previas, ni se deja conducir por los análisis cerebrales de cuanto analista surge.
ARENA no puede dormirse en los laureles porque la derrota del FMLN le podría dar un nuevo giro a la campaña roja, donde Mauricio Funes --el candidato a la presidencia-- tome un mayor protagonismo y la tradicional dirigencia partidaria se concentre en esconderse, lamerse las heridas y preparar tácticas desde el tema legislativo.
Y para ARENA este triunfo puede ser un arma de dos filos: por una parte, la "lógica", es que catapulte al candidato presidencial; pero por otra, la negativa, es que le puede generar un triunfalismo dañino que se convierta en la trampa en la que ya caído, ahora, su archirrival.
Por otra parte, la Asamblea genera una lectura esperada: ARENA y el FMLN siguen siendo los mayoritarios, el PDC se convierte en la tercera fuerza y, el gran perdedor, el PCN va camino a una reestructuración profunda. Los minoritarios siguen igual.

martes, 13 de enero de 2009

El heredero inapelable de Schafik


El FMLN no ha abandonado la idea de ir hacia el socialismo. No lo digo yo. No lo dice la campaña de ARENA. No lo dicen los críticos del FMLN. No lo dice el pelagatos de enfrente de su casa que se cree un sabio en política. No lo dice el Banco Mundial. No lo dice el Coena. No lo dicen las transnacionales. No lo dicen las mineras. No lo dicen los analistas. No lo dicen los areneros, ni los arenazis ni todos aquellos a quienes los efemelenistas obtusos (valga la redundancia) le achacan los males del país y hasta el hambre del perro callejero.
No. Que el FMLN sigue en ruta al socialismo lo ha dicho el mismísimo "Ramiro", el hombre al que le hacen los mandados en el FMLN. Ramiro Vásquez en la guerra, José Luis Merino en el DUI. El empresario, el que ordena en el FMLN por una simple razón: es el encargado de llevar dinero a las arcas rojas.
Y me alegra mucho que lo haya dicho, porque hombres así es que se necesitan en El Salvador para tener claras las cosas.
Yo diría que el señor Merino es la verdadera reencarnación de Schafik Hándal, heredero inapelable de quien no se andaba con rodeos para declararse ateo y comunista (vuelvan a valer la redundancia) para cubrir con sonrisas tapadas de gazmoña la verdad de su profesión política.
El señor Merino es un hombre de principios claros. De ideas concretas. No se anda por las ramas para atrapar a los indecisos. No. Asume con valor lo que otros intentan ocultar bajo la falda.
En una entrevista de hoy, martes, en La Prensa Gráfica, Merino dice lo siguiente ante un periodista:

P: ¿El plan de gobierno es entonces el plan de Mauricio (Funes)?
R: Es el plan de Mauricio.

P: ¿Implica que no es un gobierno que va hacia el socialismo?
R: No va a ir hacia el socialismo.

P: ¿Significa que el partido renuncia a sus postulados?
R: El partido no pierde su carta de principios, su sueño socialista; ese es nuestro sueño, va a llegar un día y vamos a trabajar siempre por él, pero por ese modelo de socialismo que la gente escoge, por el que la gente vota, que gane el corazón de los salvadoreños, de los ciudadanos.

Cuando leí estas palabras comprendí, de nuevo, que el FMLN está presentando en esta campaña electoral una interesante postura multifacética.
Por una parte muestra el rostro fresco de un Mauricio Funes que tiene gustos de burgués, discurso de pobre, gestos de monseñor Romero y una admiración pública por ideologías de izquierda moderada (Brasil, Lula; Chile, Bachelet).
Por otra parte, esconde al candidato a la vicepresidencia, Salvador Sánchez Cerén, cuyo aroma ideológico ahuyenta a los salvadoreños democráticos pero sirve como una eficaz feromona para la masa enardecida de resentidos.
Y, por otra parte, el FMLN saca a la luz pública, en una tercera dimensión, al feroz guardián del más rancio decálogo ochentero: Merino.
Con estas palabras --todo el mundo tiene derecho a defender lo que cree-- el hombre fuerte del farabundismo deja claras las cosas. No hay dónde perderse.
Y resulta curioso que sea siempre "Ramiro" quien aparezca poniendo los puntos sobre las íes. Lo hizo en una entrevista con el semanario digital El Faro en la que dejó para la historia las siguientes palabras: "El FMLN es un partido antisistema... no es un partido pluralista ni debe serlo".
Dice la Biblia: "El que tenga oídos para oír, que oiga". Los abuelos, en los pueblos y cantones, rematan con su sabiduría popular: "El que por su gusto muere, que lo entierren parado".
 

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